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La casa y sus habitantes
                                                                      Arqta. María Victoria Ennes

Las casas tienen la particularidad de reflejar nuestro mundo interno en el externo, son una suerte de CUERPOS AMPLIADOS donde aparece nuestra historia personal y familiar, las cuáles se expresan de manera inconsciente  cómo sucede con el mismo cuerpo. Quizá este cuerpo ampliado sea el que menos se asocie con nuestro yo mas  intimo, sin embargo la casa con sus muebles y objetos no se escapa a esto de que nada que nos sucede ó tenemos cerca, es por casualidad.
Por eso la mejor LLAVE que permite acceder a la comprensión  de cómo una casa afecta nuestra vida es una toma de consciencia a través de la observación desapegada de nuestro hábitat  con cierto  silencio interior y exterior, descubriendo más allá de las formas, algunas de sus características: Cuál es mi lugar en la casa, es protectora y contenedora, muy cerrada ó muy abierta, genera el deseo de salir ó de quedarse, me recuerda en algunos aspectos a alguna casa de la infancia?
Podría ser mucho lo que nos cuente la casa y es probable que encontremos en ella, resonancias del pasado que van generando un PATRON DEL HABITAR, una cierta manera doméstica de resolver la vida cotidiana a través de la RECURRENCIA  ideativa  y afectiva en el ESPACIO.
Daré algunos ejemplos:
Ana, profesional  y con un trabajo interesante, duerme en el Living en un sillón-cama que abre todas las noches, al lado de la puerta de entrada a su departamento, el único dormitorio se lo dejó a sus hijas. En su historia, Ana ha sido una niña de la calle, abandonada hasta los 8 años, que dormía en los umbrales… Ha crecido, ha tenido oportunidades pero sigue repitiendo este rito privado de “acomodarse“  cada noche al lado de la puerta, que ofrecía  cierta protección y posibilidad de correr frente al peligro. La toma de conciencia de esto la hace reubicarse en UN MEJOR  LUGAR en el mundo físico, que le posibilita comprender  que esta historia ya ha pasado.
Federico, es un joven dinámico, moderno,  sin embargo tiene  dificultades para insertarse activamente en el mundo.
En su casa las puertas que van abriendo la salida a la calle, no tienen picaporte, todas tienen llave que va destrabando cuando pasa, está acostumbrado, dice.
Pero sí hay puertas que tienen picaporte, son las que dan al jardín interno dónde murió su madre por un accidente doméstico cuando él era pequeño, toda la energía de la casa va hacia allí, de alguna manera se encuentra atrapado y se ha puesto a estudiar primeros auxilios y medicina aunque ya ha terminado exitosamente otra carrera para la que se lo ve muy afín.  Al mejorar la fluidez en la circulación a la salida, con consciencia en el cambio, su mundo interno se verá beneficiado todos los días.
Lucía dice que se siente incómoda en su casa “porque es demasiado grande“ sin embargo su cama es tan pequeña que sugiere restricción personal, esta limitación íntima le impedirá la posibilidad de APROPIARSE de una casa que le ofrece la paradoja de la EXPANSION en muchos sentidos.
Este lenguaje  simbólico, que juega con lo conceptual casi poéticamente,  permite derribar vallas entre las casas y sus habitantes. Entonces, permitirnos  abrir una ventana nueva, tirar una pared (consultando a un profesional ) armarse un lugar PROPIO para nuestro ser-estar ó simplemente pintar una pared con un color no esperable pero que nos encanta, posibilita un expresión auténtica de nuestro INTERIOR que reconocida en el AFUERA es retroalimentado, haciéndonos más conscientes y más felices.

En su propio RECICLAJE , la casa nos recicla… permitiéndonos  LO NUEVO,  viviendo, cocinando, descansando, amando y quizá  inspirándonos  mientras miramos el cielorraso.